Le llaman “La estrella de los mares” y lo cierto es que este nombre le hace justicia, sobre todo por la atención que acapara. ¿De quién hablamos? De la Virgen del Carmen, por supuesto.

Más concretamente, vamos a hablar de las fiestas marineras que se celebran en Málaga en su honor, en su mayoría, el día 16 de julio, que es su festividad, aunque en otros barrios se celebra la semana siguiente.

Es en los barrios cercanos al mar, como El Palo, Pedregalejo o Huelin donde esta celebración tiene más acogida.

Es una de las fiestas más populares de Málaga por su tradición marinera, pues la Virgen del Carmen es la patrona de los pescadores y de los marineros, y por supuesto, también es una buena ocasión para honrar a aquellos valientes que perdieron su vida en el mar.

En el mes de julio, nuestra Virgen del Carmen sale a la mar embarcada en una jábega  bendiciendo las aguas. Los que llevan la imagen se visten de marengo, que es el traje típico: camisa blanca, pantalón negro, alpargatas (en algunos casos van descalzos) y fajín rojo.

Dicha jábega va acompañada de pequeñas barcas en las que podemos encontrar multitud de lugareños. Posteriormente, se realiza una procesión por las calles. Y esta es sin duda una de las mayores peculiaridades: que el trono de la Virgen es llevado tanto por tierra como por mar.

Los escritos remontan el origen de esta celebración a Israel, concretamente hasta el Monte Carmelo. Ante el augurio de una fuerte sequía, cuentan las escrituras que el profeta Elías prometió a Dios que el rey Ajab y el pueblo abandonarían al dios Baal para que aquél terminase con la sequía, y subió al Monte repetidamente para ver si su promesa surtía efecto.

A la séptima vez vio “una nubecilla no más grande que la palma de la mano”. Y sucedió que al poco tiempo, el cielo se oscureció con nubes y viento, y hubo gran lluvia. El caso es que a raíz de esta vinculación con Elías, muchos devotos se fueron al Monte Carmelo para venerar el lugar, y allí fue donde nació la Orden de los Carmelitas. Curioso, ¿verdad?

Por supuesto, esta celebración nos da la oportunidad de, además de ofrecer nuestro cariño y devoción a una de las patronas más queridas de Málaga, de disfrutar de la excelente atmósfera: ¡no olvidemos que se celebra en pleno verano malagueño!

Es más, si estamos en la barriada de El Palo, podremos disfrutar de la feria que se celebra en las mismas fechas, donde se monta una interesante variedad de atracciones y también se puede disfrutar de actuaciones en directo.

Sin duda, también podremos disfrutar de uno de los platos estrella del verano: los espetos, ya que, en palabras de muchos locales, cuando más ricas están las sardinas, es “de Virgen a Virgen”, es decir, desde julio, en torno a la festividad de la que hablamos, hasta septiembre, cuando se celebra la Virgen de la Victoria.

Así pues ya tenemos una combinación ganadora para pasar una extraordinaria velada: disfrutar de una de las fiestas más tradicionales de Málaga y de la alegría de sus gentes y sus playas. Comernos unos buenos espetos mirando al mar y, si tenemos ganas de más, disfrutar de la feria.

¿Se os ocurre un plan veraniego mejor?

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