En Málaga no todo es lo que parece. Sí, como lo lees.

Cuando antes de llegar a tu destino crees que lo sabes todo sobre la ciudad, una vez que estás aquí te ves con dificultades para entender ciertas palabras. Conceptos a los que durante toda tu vida le has dado un significado concreto, resulta que para el malacitano es algo totalmente distinto… ¡inexplicable a veces!

Pero recuerda que todo tiene una explicación, ¿estás listo para aprender un poco de “malagueño”? ¡Pues ojo a estos términos!

Guarrito
La frase “Tráeme el guarrito que tengo que hacer un boquete”, ¿qué te sugiere? Nada que ver con usar cerditos pequeños para hacer un agujero en la pared. En Málaga no hay nadie que llame al guarrito por su verdadero nombre, que es nada más y nada menos que taladro. No te lo esperabas, ¿eh? Pues sí, así es como en Málaga se conoce a esta herramienta y la razón es que los primeros taladros que llegaron a nuestro territorio eran de la marca Warrington (y por aquel entonces el inglés no era un idioma que se dominase mucho por aquí).

Pitufo
¿Algo pequeño? ¿Azul quizás? ¿Con voz chillona? Pues que sepas que en Málaga el pitufo no solo no es azul… ¡sino que además nos los comemos a diario! No nos hemos vuelto locos: el pitufo malagueño es un bollito de pan que solemos tomar en el desayuno, ya que tiene el tamaño perfecto. Según cuenta la historia popular, esta medida de pan la creó una panadería de Málaga con idea de que fuese la merienda para los niños y, para llamar su atención, colocaron un pitufo gigante en la entrada del local. Comenzó a llamarse de forma popular pitufo, y así se mantuvo.

Farola
Si te decimos que en Málaga hay solo una farola, no significa que de noche la ciudad se quede prácticamente a oscuras. Pero es que si te decimos que es la única farola de toda la Península, entonces ya sí que te pierdes, ¿verdad? Y es que en Málaga llamamos así a nuestro faro, porque resulta ser un faro femenino. Cuando estés paseando por el puerto, verás al fondo el faro subido en una gran estructura a modo de plataforma. Hace más de 200 años, cuando se inaugura el faro de Málaga, la mujer del alcalde de aquella época dijo que esa plataforma parecía unas enaguas, una falda. Desde entonces comienza a llamarse de ese modo y con ese nombre se quedó: la farola de Málaga.

Boquerón
Cuando vienes a Málaga esperas encontrarte con boquerones en cada restaurante, bar o taberna. Pues no solo eso: aquí te encuentras boquerones por las calles, en las tiendas, en los parques, en el cine, tomando el sol en la playa… ¡y hasta comiéndose un helado en calle Larios! Y es que los locales, los propios malagueños, tenemos como gentilicio cariñoso “boquerón” y “boquerona”. Curioso, ¿verdad? Probablemente porque sea uno de los pescados más consumidos en la provincia, junto con la sardina.

Manquita
Cerramos el post con uno de los emblemas de la ciudad de Málaga: nuestra Manquita. Aquí tu imaginación puede volar, pero nada tiene que ver con una chica a la que le falta una de sus extremidades superiores. La Manquita malagueña no es ni más ni menos que nuestra Catedral: la Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación, popularmente conocida como La Manquita. Para descubrir por qué es llamada así, tendrás que ver su fachada principal, la cual da a la Plaza del Obispo. Una vez allí, mira hacia arriba del todo y notarás que le falta algo: una de sus 2 torres, la Catedral está inacabada. Además de la torre sur, a modo de brazo, también le falta el tejado… pero esa historia te la contaremos otro día.

Seguiremos ampliando tu vocabulario malacitano en próximos posts… ¡no te los pierdas!