La Torta Loca es un pastel original de Málaga que con el tiempo se ha empezado a vender fuera de nuestra geografía. ¡Ven a conocer su historia con nuestro Tour Gratis Málaga!

 

La Torta loca es un pastel sencillo y bueno que viene de la mano de Tejeros, una de las grandes familias de confiteros de Málaga. Se le atribuye este nombre porque se preparaba en un obrador frente a un antiguo psiquiátrico para mujeres. En los tiempos del hambre, una mujer trabajadora y  valiente llamada Mari Ángeles, decidió convertir la sencilla cocina de su casa en la pedanía “Camino de los almendrales” en un pequeño obrador en el que, con harina de estraperlo elaboraba bollos, freía rosquillas y borrachuelos, para posteriormente venderlas en las lecherías y en los antiguos despachos de pan que había en los barrios clásicos de Málaga.

 

José Ruiz, un niño, acompañaba a su madre en estos menesteres y con los años fue aprendiendo el oficio. Pasa el tiempo y gracias al esfuerzo y la dedicación, lo que al principio comenzó como un salvavidas acaba siendo un obrador reconocido. En la Victoria y Capuchinos comienza a oler muy bien y de los hornos de leña y los peroles salen torrijas, bizcochos y pestiños dando dulzura a cambio de muy poco a la gente más sencilla –que por aquella época era la mayoría-. Aparece en escena Eduardo Rubio, jugador del Club Deportivo Málaga, que tiene la suerte de conocer “Mari Tejeros y Pepe Ruiz” con la que consigue crear las sinergias suficientes para cumplir un objetivo principal: elevar el nivel y la calidad de los dulces que los malagueños degustaban.

 

Tiempos duros para disfrutar de los dulces más refinados y exquisitos.

 

Por aquellos tiempos, los dulces a los que accedían la mayoría de los malagueños eran básicos y puede que algo bastos. Nada que ver con la actualidad, y es que la pastelería fina era del todo inaccesible para la mayoría. Un buen dulce era un lujo exclusivo para las clases  acomodadas mientras que la gente sencilla se conformaba con tortas y pastas secas que tenían en una almendra tostada por encima el
toque de distinción.  Ante esta circunstancia, se crea un pastel distinto que hace que cambie por completo la visión de los dulces para los malagueños.

 

Dos discos de hojaldre, una crema pastelera y un glaseado naranja por encima coronado con media guinda son los elementos con los que se crea la torta loca. Todo sencillo y barato, incluido el glaseado que aunque parezca lo contrario, no era yema de huevo sino un glaseado de azúcar que resultaba mucho más barato. A finales de los años setenta triunfa este dulce en Málaga. Los padres llegan a su casa con un papelón con tortas locas, fresquitas y cremosas. Esa es la historia de este dulce genuino que traspasa fronteras. Que se envía a medio mundo para regalar Málaga.

 

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